
Melo: "Muchos se burlaban"
Diego Armando Maradona lo consideró una de las gratas sorpresas del fútbol internacional el año pasado, cinco meses después de que su primera convocatoria con la Seleção sorprendiese a todos los seguidores brasileños. Cuando hablamos de Felipe Melo y el combinado nacional, sólo podemos pensar en un meteórico idilio que, por el momento, está dando sus frutos.
Sin embargo, la carrera del centrocampista del Juventus no puede asociarse en modo alguno con la precipitación. Comenzó su carrera en el Flamengo, en 2001, cuyos colores defendió hasta 2003. Posteriormente militaría en otros clubes nacionales, como Cruzeiro y Grêmio, hasta partir hacia Europa. En España pasó por Mallorca, Racing de Santander y Almería, reconvirtiéndose de mediapunta a volante de contención. Fichó por el Fiorentina, donde comenzó a entrar en los planes de Dunga. Y luego subió un peldaño más, incorporándose al Juventus.
Además de hablarnos del momento actual de la Juve, el jugador recuerda su trayectoria escalonada hasta obtener la confianza del técnico de la Seleção que luchará por un sexto título en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. “Muchas veces se burlaban de mí cuando decía que tenía ese sueño”, afirma. “Siento que estoy muy cerca de jugar un Mundial, aunque no lo creeré hasta estar allí”.
En esta entrevista con FIFA.com, Felipe Melo de Carvalho, de 26 años, nos cuenta sus expectativas de acudir a la cita mundialista y hacerse quizás acreedor de los elogios del Rey del fútbol.
Felipe, usted ha tenido una carrera muy escalonada. Jugó en grandes equipos de Brasil, clubes más modestos en España, y explotó en el Fiorentina, hasta llegar a la Seleção y el Juventus. ¿Ese camino ha sido importante para ayudarle en la transición a desafíos mayores?
Mire, yo salí de Brasil muy joven, con 20 años, del Grêmio para el Mallorca. Mi historia en el fútbol brasileño no tiene mucho que contar, más allá de un gol que salvó al Flamengo del descenso [ndlr: Felipe fue descubierto por el club carioca y anotó el tanto de la victoria en un decisivo duelo con el Internacional, a tres jornadas del final del campeonato brasileño], lo que hizo que fuese más o menos conocido sólo en aquella época. Llegué pronto a Europa. Tuve que aprender muchas cosas que son necesarias para alguien que viene de fuera. Además de otro idioma y otras costumbres, es necesario asimilar muchos aspectos de índole táctica y disciplinaria. Es otra escuela de fútbol. Fue muy difícil, y por eso tal vez haya tardado un poco en destacar.
¿Cuáles fueron los principales cambios entre España e Italia?
Para mí, en el Racing de Santander, fueron dos años de mucho sufrimiento. Hasta que fiché por el Almería, donde trabajé con Unai Emery [entrenador español, actualmente en el Valencia], que me ayudó bastante. Progresé mucho con él. Entonces llegué al Fiorentina con más respeto. Y fue un escaparate mucho mayor, ¿no? Estar en un equipo que lucha por jugar la Liga de Campeones, la Copa de la UEFA. Allí conseguí mantener una regularidad hasta alcanzar la selección, con una madurez táctica.
¿Qué es lo que destaca del trabajo con Unai Emery? ¿Ha sido el entrenador más importante en su carrera?
Fue un profesor para mí, realmente. Se sentaba a conversar conmigo en todos los entrenamientos, y me hizo destacar en el fútbol. Pero tampoco puedo olvidar a otros dos. En Brasil, una persona que me ayudó mucho fue Vanderlei Luxemburgo [con quien Felipe trabajó en el Cruzeiro en 2003], que me orientó para llegar a ser un profesional. Y también Cesare Prandelli [técnico del Fiorentina], que es muy inteligente y parecía el rey de Florencia.
Consiguió llamar la atención de Dunga jugando en el Fiorentina. ¿Cómo fue el momento en que recibió la primera convocatoria? ¿Cómo lo supo? ¿Había hablado con usted antes?
Yo seguía todas las convocatorias de la Seleção, con el deseo de verme algún día en la lista de Dunga. En cuanto a mi primera convocatoria, en realidad lo supe por Internet. Estaba navegando ese día, cuando un amigo me lo contó, y no podía creerlo. Fue una alegría, me puse a gritar por toda la casa. Él no habló conmigo hasta que me presenté.
Todo jugador dice soñar con vestir los colores de la selección brasileña. En 2006, usted asistió desde casa a la eliminación de Brasil en la Copa Mundial de la FIFA de Alemania. En aquel momento, ¿se imaginaba que formaría parte del equipo en el futuro, que ese sueño sería posible?
Siempre albergué el sueño de llegar a la Seleção. Es el sueño de todo jugador. Y muchas veces se burlaban de mí por decir públicamente que tenía ese sueño. Logré hacerlo realidad con trabajo y perseverancia. Fui a la selección con 25 años. Hay gente que lo hizo con 18 o 20, aunque algunos que llegaron jóvenes no disputaron luego nada importante. No creo que tenga el puesto asegurado en el Mundial, porque en un país como el nuestro, el país del fútbol, nadie puede considerarse indiscutible. Siento que estoy muy cerca de jugar el torneo, aunque no lo creeré hasta verme allí. Si lo consigo y si en el futuro le sucede algo a mi carrera, espero poder enorgullecerme contándoles a mis hijos y nietos que participé en un Mundial.
Usted fue titular en su primer partido con la Seleção, un clásico contra Italia disputado en Londres. ¿Puede hablarnos un poco de cómo transcurrieron esos días? Acababa de incorporarse al equipo y pasó por delante de muchos nombres.
Dunga me hizo algunas preguntas en el hotel, conversamos un poco, sin hablar de lo que él estaba pensando para el partido. Sólo estuvimos dos días juntos. En la charla previa, un día antes del encuentro, fue cuando supe que iba a ser titular. Cuando dijo eso en el vestuario, ya había puesto mi nombre en el equipo. Me recorrió un escalofrío. Me pasó por la cabeza toda mi trayectoria hasta ese momento. Inmediatamente supe que era la oportunidad que tanto esperaba. Tenía que aferrarme a ella con uñas y dientes y mostrar mi valía. Hice un trabajo excelente en aquel partido, gracias a Dios, y me consolidé en la Seleção con otros buenos encuentros.
Ahora forma junto a un volante muy experimentado, Gilberto Silva, que juega en una posición del mediocampo bastante atrasada. Usted es un volante que marca a los rivales y también puede subir más al ataque. ¿Podría establecerse una comparación con la época de Mauro Silva y del propio Dunga en la Seleção que ganó el torneo de 1994? ¿Ha dicho el seleccionador algo sobre eso?
Nunca ha hablado de ello, pero estoy seguro de que Dunga y Jorginho [segundo entrenador de la selección, ex lateral y también campeón del mundo en EE UU 1994] saben que todo lo visto en aquella época puede ser válido para nosotros. Ellos pertenecen a una generación campeona. Creo que no es coincidencia. La experiencia de Dunga y la del propio Jorginho conducen a eso. Todo lo que vivieron en un Mundial nos sirve. Son dos personas muy centradas en el trabajo. Saben lo que tienen que hacer para vencer. Yo trabajé con algún técnico de mentalidad muy cerrada, pero Dunga es un compañero que lleva a cabo un trabajo intenso, y parece ya un veterano de la profesión. Sabe escuchar, y sabe lo que necesita el jugador. Sabe cómo hacer que el camino sea más corto.
¿Y qué nos dice de Gilberto Silva? ¿Cómo es jugar al lado de un futbolista de su experiencia, un volante consagrado?
Jugar a su lado en mi primer partido con la selección fue un placer enorme. Me dio mucha tranquilidad. Ayuda tanto dentro del campo, con el balón en los pies o sin él, que resulta difícil explicarlo. Después de tantos partidos juntos, jugar con él sigue siendo una escuela. Tiene una gran coordinación táctica, imagino que adquirió esa orientación durante la época en que jugó en Inglaterra, que requiere un posicionamiento muy serio. Es un gran guerrero. Y ya es un campeón, claro.
¿Qué puede destacar hoy en la selección brasileña?
La Seleção es ahora un equipo muy organizado tácticamente. Juega de manera colectiva. Presenta una unión muy grande dentro del campo. Puede verse cómo los jugadores se ayudan siempre entre sí. Todo el mundo corre, marca y se entrega. Hombres como Kaká y Robinho efectúan labores de marcaje, este tipo de actuación está haciendo que la Seleção vuelva a los tiempos en que se hallaba más cerca de los aficionados, a ser un equipo muy querido por el público.
Ahora una sobre el Juventus: ¿qué tal lleva estos días difíciles?
El Juventus es un gran club y, como en todos los históricos, eso exige títulos. Hace varios años que no ganamos. Se esperaba mucho de nosotros, y había una ilusión muy grande por ganar el Scudetto. Pero tenemos que trasladar eso al campo. Estamos atravesando una fase muy difícil. Sin embargo, pienso que esto les ocurre a todos. Incluso al propio Milan, al principio de la temporada. Sé que la presión es así. Cuando recibí la llamada de la Seleção, el 99% de las personas me recibieron con críticas. Tuve que superarlo con buen fútbol. Vamos a mantener la calma. Están diciendo que somos jugadores que no valen para nada, pero somos futbolistas de un gran club y tenemos la plena seguridad de que este momento va a pasar.
Para terminar con una nota positiva, pasemos a la última pregunta recordando una entrevista de Maradona con FIFA.com el año pasado. En ella, lo citaba a usted como un protagonista destacado de la temporada y una revelación de la competición preliminar mundialista. ¿Qué le pareció ser alabado por una figura de esa talla?
Fue un honor muy grande, porque se trata de uno de los mayores nombres de la historia del fútbol. Si aún estuviese jugando, daría espectáculo incluso ahora. Me alegré mucho, claro. (Felipe hace una breve pausa y completa). Me gustaría que Pelé me elogiase, siendo sinceros. (Otra breve pausa). Al fin y al cabo, Maradona es argentino, ¿no? (risas).

No se olviden de darle "un" click a los "ads" de alado , pa mantener la pagina a pie. Grx
ResponderEliminar